sábado, 15 de julio de 2017

LA MUTACIÓN DE LILIAN TINTORI: DE KITESURFISTA A GUARIMBERA

Lilian Tintori 'animando' a la guarimba
La esposa de Leopoldo López experimentó una profunda metamorfosis desde sus tiempos de kitesurfista y presentadora de televisión a su actual rol de imitadora de Yulia Timoshenko, la líder guarimbera ucraniana. Personaje diseñado por el aparato publicitario y mercadotécnico de la derecha, se considera capaz de hacer y decir cualquier cosa, incluso de mentir con el mayor descaro.
De entrada, digamos que no es nada extraño que Lilian Tintori sea “capaz de cualquier cosa” por defender a su marido, independientemente de que los adversarios políticos hayan apodado a Leopoldo López “el Monstruo de Ramo Verde”. Es algo natural, muy comprensible, que la esposa defienda al esposo e, incluso, que crea en su inocencia.
Aclarado ese punto, veamos hasta dónde llega eso de “ser capaz de cualquier cosa”. Bueno, también de entrada, es público y notorio que Lilian Tintori ha mentido repetidamente; ha hecho teatro dentro y fuera del país; ha manipulado los sentimientos de la gente hasta el cansancio; y ha dicho muchas barbaridades acerca de las víctimas del odio guarimbero. Todo ello en el empeño de que su cónyuge quede en libertad. ¿Usted haría lo mismo por su pareja? Es una pregunta pertinente para contestarla en domingo, que es el día de darse golpes de pecho.
Lo cierto del caso es que Lilian Tintori, gústele a quien le guste, se ha convertido en una figura de la política venezolana, con gran proyección internacional, al punto de que, siendo una mujer con gran presencia física, alguien podría también apodarla “la Monstrua”. Es un personaje fabricado por artes de la publicidad y la canalla mediática. La analista política Maryclen Stelling dice que “ella era un muchacha dedicada a los deportes, creo que al yoga, a correr maratones… y no lo digo como forma de descalificarla, sino porque así era… pero, gracias al gobierno, tiene una dimensión internacional tremenda. El lobby mundial que ha hecho ella, en compañía de otros de sus familiares, es exitosísimo. Han sido recibidos por presidentes, reyes, mandatarios, asambleas, congresos, etcétera, etcétera. Así que si López sale a la calle, lo hará con una aspirante a primera dama que, además, se expresa bien y por su físico es una persona agradable… Eso debe preocupar mucho a alguien como Henrique Capriles, quien pasaría a un segundo plano, pero no hay duda de que son un héroe y una heroína en los que el gobierno tiene su cuota de responsabilidad”.
Si se le pasa revista a su breve trayectoria pública, puede observarse cómo fue esa metamorfosis. De una “chama very nice” del este caraqueño a una imitadora de Yulia Timoshenko, la líder de la guarimbera Revolución Naranja de Ucrania.
Veamos el cambio con más detalle. Tintori era una “pijita linda” que se distinguía por practicar un deporte muy asociado a esas características: el kitesurf, ese que consiste en deslizarse y hacer piruetas varias sobre las olas, valiéndose de un ala parecida a la de los parapentes, en los paraísos venezolanos del kitesurf: Adícora, en Falcón, y El Yaque, en Margarita. No era una practicante eventual, sino que llegó a ser campeona en 2003 y promotora de la creación de una federación de la especialidad. También se fajaba en otras actividades deportivas como natación y atletismo. En su performance atlética aparecen participaciones en los maratones de Caracas, Nueva York, París y Beijing.
Con su físico playero y su entrenamiento intensivo no es de extrañar que terminara trabajando en televisión. Participó en un programa de estilo reality show, de Venevisión, llamado Robinson, la gran aventura, en el que los competidores debían sobrevivir a situaciones extremas. Ella resultó ser la ganadora y eso le permitió iniciar una carrera como modelo, presentadora en varios programas de televisión y locutora en las emisoras La Mega, Hot 94 y Ateneo 100.7. Curiosamente, no tuvo participación como actriz de telenovelas, lo que demuestra que los expertos en casting estaban un poco dormidos, ya que la chica hubiese sido un exitazo, si se consideran las dotes histriónicas que últimamente ha mostrado.
Aparte de su actividad deportiva y de su incursión en la farándula, llevaba una vida más bien discreta. Graduada en la Universidad Católica Andrés Bello, en la especialidad de Educación Preescolar, hizo después un postgrado en Comunicación Política en la Universidad Central de Venezuela. Además, participaba en iniciativas sociales como una fundación que atiende a los niños sordo-ciegos y otra que atiende a las víctimas de la violencia de género.
En esas andaba cuando conoció en una noche discotequera a quien iba luego a ser su esposo, el alcalde de Chacao, Leopoldo López. Se casaron en 2007, en una ceremonia en la que ambos vistieron de blanco y fue la comidilla de la alta sociedad y la clase media, aunque por razones distintas. La alta sociedad comentó el enlace con las reservas típicas de una élite. No se llegó a los extremos de los melodramas en los que el galán de la familia se casa con la muchacha de servicio y, en consecuencia, lo desheredan, pero resultaba obvio que a esta dama, pese a su fama, le faltaba linaje. No es de los “amos del valle”, sino la hija de un señor argentino y una señora venezolana. “A doña Antonieta todavía se le nota cuando la mira”, dice Marifer Popof, personaje conocedor de los intríngulis de la jet set venezolana, y que a veces adopta la personalidad de la humorista Carola Chávez. Se refiere Popof a la madre de López, Antonieta Mendoza de López, una auténtica dama de alta cuna. La clase media, en tanto, deliró con el acontecimiento porque tuvo algo de la boda de la Barbie con Ken, es decir, que estaba en la carga genética cultural de mucha gente de El Cafetal, de Terrazas del Ávila, del propio Chacao y hasta de algunos desenfocados de La Pastora y Caricuao.
En los primeros seis años de matrimonio, su actividad fue de esposa conservadora y trajo al mundo a Manuela Rafaela y Leopoldo Santiago, los dos hijos que hasta ahora tiene la pareja. También fue un factor importante para que López se diferenciase de otros dirigentes de la derecha venezolana que le habían dado a sus organizaciones políticas la fama de ser clubes de solteros.
El verdadero cambio en la vida pública de Tintori se produjo a finales de 2013 y comienzos de 2014, cuando López ordenó al ala pirómana de la oposición entrar en modo de violencia “hasta que salgan quienes hoy están gobernando”. El ala pirómana le obedeció y se inició la locura colectiva. El líder de la revuelta fue detenido mediante una operación que contó con el consentimiento de sus familiares, incluida la mujer, aunque luego lo ha negado, pues su muerte había sido planificada por factores de la misma oposición, como detonante de una desestabilización total. Y allí comenzó la nueva fase de Tintori, una en la que, como ya se ha dicho, ha hecho “cualquier cosa” para sacar a su esposo de prisión y, a la vez, para derrocar al gobierno constitucional.
En esta nueva fase, la prensa internacional la cataloga como una “activista de derechos humanos” que peregrina por el mundo pidiendo apoyo para su marido, al que toda la derecha mundial llama “preso político”. Para ello, administra muy bien su cara de niña de colegio de monjas y lee discursos acerca de la libertad y la justicia. Ese rol es como sal arrojada a las heridas de los familiares de las víctimas de la escalada de violencia de 2014, es decir, de la fallida operación de derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro, encabezada por el marido de Tintori.
“Tu esposo está vivo y el mío no. Tu esposo incitó la violencia y por eso el mío está muerto”, le dijo, cara a cara, la teniente Yendry Velásquez, viuda del capitán de la Guardia Nacional Bolivariana Ramzor Bracho, asesinado por un francotirador cuando intentaba auxiliar a un compañero en medio de una guarimba en una zona de clase media alta de Valencia.
Las Víctimas de la Guarimba y el Golpe Continuado han sido la piedra en el zapato de la heroína del “escualidismo extremo”. Recientemente le arruinaron el numerito que quiso montar en la Asamblea Nacional, a propósito de la presentación de la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional. Molesta por eso, Tintori se atrevió a decir que a los familiares de las personas muertas “les pagan por llorar”. También ha tenido la osadía de acusar, de manera absolutamente irresponsable, al director de la cárcel de Ramo Verde y a los funcionarios de prisiones de vejaciones y maltratos que, el tiempo ha demostrado, fueron fruto de la imaginación retorcida de la pareja. Con esas actitudes probó que no solo es capaz de hacer cualquier cosa, sino también de decirla, incluyendo las más descaradas mentiras.
Ahora, si el proceso constituyente impulsado por el pueblo no lo impide, la derecha venezolana cuenta con la “parejita ideal” para liderar una candidatura ganadora en los próximos procesos electorales de Venezuela.

Plumaroja

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